November 26, 2019

¿Podemos salvar a los rinocerontes blancos del norte?

Si Fatu y Sudán tuvieran opción, ¿subrogarían la gestación de su bebé a otra mujer?


La idea de que otra mujer lleve al hijo de una pareja puede sonar inusual para muchos. Sin embargo, la subrogación, o el acuerdo mediante el cual una mujer acepta dar a luz al bebé de una pareja, existe desde hace mucho tiempo. El primer relato sobre esto aparece en el Génesis. La esposa de Abraham, Sarah, recurrió a su sirvienta Agar para que fuese la madre del hijo de su esposo. Así, Agar desempeñó el papel de madre sustituta, la cual proporciona el óvulo que es inseminado por el esperma del padre previsto.


Por el título de este artículo, uno esperaría que hablemos de los animales en peligro de extinción y de su conservación, entonces, ¿qué tiene que ver la subrogación humana con esto? y ¿quiénes son Fatu y Sudán?


Fatu es una rinoceronte blanca del norte, y junto con su hija, Najin, son las dos últimas ejemplares de esta especie en nuestro planeta. Esta magnífica especie ancestral ha estado caminando pacíficamente en la Tierra durante más de 10,000 años. Han soportado cambios en las estaciones, en el clima y en la naturaleza, sin embargo, estos mamíferos se han encontrado indefensos contra la crueldad y la codicia de los humanos. Los cazadores furtivos han matado a los rinocerontes durante muchos años. De las cinco especies de rinoceronte que existen, tres se encuentran en peligro de extinción, una amenazada y otra vulnerable. Después de la muerte de Sudán, el último rinoceronte blanco macho en 2018, la extinción de esta especie se convirtió en cuestión de tiempo.


Ahora es nuestra última oportunidad para ayudar a que vuelvan a nacer.


Afortunadamente, los científicos han conservado el semen de los rinocerontes blancos machos fallecidos, pero ni Najin ni Fatu son físicamente capaces de llevar un embrión a término.


Nuestra mejor opción para tratar de salvar a su especie es la subrogación.


Desde la década de 1990, varios grupos científicos han estado explorando la conservación de especies a través de técnicas de fertilidad humana. En junio de 2019, el Profesor Hildebrandt y su equipo, lanzaron en Alemania BioRescue, un proyecto ambicioso que utiliza tecnología de punta para la reproducción y tecnología de células madre como una última oportunidad para salvar a los rinocerontes. El proyecto recibió 4 millones de euros del gobierno alemán como parte de una iniciativa de conservación de la biodiversidad.


Sin embargo, la anatomía del sistema reproductivo del rinoceronte hace que esta tarea sea increíblemente delicada. Debido a que el equipo no tenía el lujo de ensayar en base a prueba y error, utilizaron a los rinocerontes blancos del sur como sus “ratas de laboratorio”. Los rinocerontes blancos del sur están estrechamente relacionados con sus primos del norte y son buenos candidatos para ayudar en la supervivencia de los animales en peligro de extinción, ya que ellos no están en peligro de extinción -todavía-.


Los científicos fecundaron los óvulos de 14 hembras de rinoceronte blanco del sur, ninguna de las cuales experimentó ninguna complicación. El siguiente paso se logró en mayo de 2019 cuando transfirieron con éxito un embrión de prueba al útero o una hembra de rinoceronte blanco del sur.


En agosto, los científicos finalmente estaban listos para operar a Fatu y Najin. Esto fue un esfuerzo multinacional que involucró a varios zoológicos, institutos de investigación y grupos de conservación, y logró recolectar óvulos de las dos últimas hembras en un procedimiento inimaginablemente delicado. Los óvulos fueron fertilizados usando el esperma preservado. En septiembre, dos de los óvulos de Fatu se desarrollaron con éxito en embriones viables en los Laboratorios Avantea en Cremona, Italia, donde se conservan en nitrógeno líquido para su futura transferencia.


Los embriones resultantes de esta fertilización in vitro se transferirán a una hembra de rinoceronte blanco del sur en un futuro cercano, la cual fungirá como madre sustituta no solo de un rinoceronte blanco del norte, sino también de nuestro desesperado intento de preservar su especie.


Sin embargo, incluso si el procedimiento tiene éxito, aún quedan muchos desafíos por delante. ¿Cómo se garantizará la continuación de la especie con un conjunto genético tan limitado?


La respuesta de BioRescue a este problema es la tecnología de células madre. Las células madre son células especiales con la capacidad única de dividir y generar nuevos tipos de células. BioRescue tiene como objetivo transformar una célula no reproductiva, como una célula de la piel, en una célula madre que luego podrá convertirse en una célula especializada como un óvulo o esperma. El equipo espera que esto permita una población de rinocerontes blancos del norte más sostenible y genéticamente saludable.


Sin embargo, aún queda un desafío que podría decirse es el más importante: ¿es la naturaleza un lugar viable para los bebés rinocerontes blancos del norte?


Los científicos pueden tomar prestada la matriz de una especie diferente para dar a luz animales en peligro de extinción, pero no pueden tomar prestado otro planeta para que vivan. Una madre sustituta llevaría un hijo, pero una pareja tendrá que criarlo.


Cuidar nuestro hogar y el de ellos es una responsabilidad global que todos los humanos compartimos. Tenemos que crear conciencia sobre nuestro ecosistema en nuestras actividades diarias, desde evitar el uso de plásticos de un solo uso, apagar la luz cuando no está en uso, hasta gestionar el desperdicio de alimentos y el consumo de carne. Estas acciones pueden no parecer tan heroicas como traer al mundo a un bebé rinoceronte, pero tienen un tremendo impacto.


Puede que nuestros esfuerzos no sean suficientes, pero al menos lo habríamos intentado. Al menos aprenderíamos como mejorar para las próximas especies en peligro de extinción. Seríamos capaces de decir a la Madre Tierra “hicimos todo lo que pudimos” cuando Fatu y Najin den sus últimos alientos.


La imagen es de Helen Spence-Jones. El artículo fue editado por Ghina M. Halabi. Traducido al español por Martha Irene Saladino.



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