December 16, 2019

Desiertos marcianos en la Tierra – Parte I

Al cerrarse la visera, se enciende la pantalla principal de mi traje mientras se inicializa. Nuevamente me golpea la idea de que, a partir de ahora, dependo completamente de mis habilidades, la tecnología de mi traje y el apoyo de mi equipo para sobrevivir las próximas horas ilesa. Estoy pensando en el futuro, en los días por venir…


Al salir de nuestro hábitat, echamos un vistazo al desierto árido y apartado que rodea la pequeña estructura mientras el personal de Operaciones en la base revisala telemetría de nuestros trajes. Con el equipo transportado por dos vehículos, partiendo de la base hacia el área programada para explorar hoy, elegimos cuidadosamente nuestro camino a través del valle. A medida que seguimos la línea en el mapa que muestran nuestras pantallas, el viento incesante sopla arena en nuestra visera. Sin embargo, no podemos escuchar su silbido, únicamente nuestra respiración forzada, el zumbido de los ventiladores de soporte vital y las voces de los auriculares que nos conectan los unos a los otros y a la base.


Lo que suena a una escena de “El Marciano” de hecho tendrá lugar en nuestro hogar, el planeta Tierra, donde los astronautas analógicos del Foro Espacial de Austria llevan a cabo sus misiones y yo soy una de ellos.


El Foro Espacial Austriaco tiene su sede en Innsbruck, Austria. Es una de las instituciones líderes en el desarrollo de misiones analógicas marcianas, que impulsan la futura exploración del planeta rojo. Los astronautas analógicos llevan a cabo simulaciones de vuelos espaciales en regiones terrestres similares a Marte, probando y evaluando los procesos de trabajo y factores humanos concernientes a la exploración de Marte. La investigación analógica está diseñada para probar ideas y equipamiento. Después de todo, no quisiéramos haber mandado una misión a marte de mil millones de dólares solo para comprobar que ¡debimos haber empacado un destornillador de cruz en lugar de uno hexagonal! Estas misiones también verifican procedimientos de trabajo y cualquier punto débil para que una misión real se pueda realizar con la mayor seguridad posible. Por ejemplo, qué hacer si un astronauta se lastima en una actividad extra vehicular o para saber qué hacer si perdemos el contacto con la base, ya que no tendríamos GPS en Marte.


El Foro Espacial Austriaco realiza investigaciones científicas con instituciones nacionales e internacionales. Por lo tanto, sus astronautas analógicos son expertos, cuidadosamente seleccionados, que están entrenados para hacer actividades científicas de campo mientras utilizan prototipos de simuladores de trajes espaciales. Mi entrenamiento incluye clases de planetología, mecánica, geología y astrobiología. También implica entrenamiento mediático, manejo del estrés, primeros auxilios, acondicionamiento físico, entrenamiento para manejar todoterrenos y sobre todo cómo operar un prototipo de traje espacial que pesa 50 kilos y se clava en mis hombros mientras intento concentrarme en realizar tareas complejas. Este entrenamiento es pertinente para la próxima misión Amadee-20 en el desierto israelí del Néguev el próximo año,  del cual espero ser parte.


Puede que te preguntes ¿Por qué vuelos espaciales tripulados? ¿Por qué molestarse en ir a Marte? Más allá del hecho de que la exploración está en nuestro tejido genético, para mí se trata de comprender la historia de nuestro planeta y los orígenes de la vida. Las respuestas a estas preguntas se encuentran en otros planetas suspendidos en la gran oscuridad cósmica. Si entendemos cómo se forman los planetas, cómo aparecen y desaparecen sus atmósferas, y cómo funcionan sus climas, podremos entender mejor nuestro planeta y cómo influimos en él. Cuando volvemos del espacio tenemos mejores soluciones para nuestras necesidades en la Tierra. Los productos asociados a los viajes espaciales facilitan nuestras vidas a diario, desde las herramientas inalámbricas hasta el GPS. Por lo tanto, establecerse en Marte no es el objetivo final, sino un paso necesario para mantener habitable a nuestro planeta. Casi en ningún lado, excepto en el sector espacial, encuentras a tanta gente con diferentes géneros, colores de piel, creencias religiosas y políticas que trabajan juntas sin descanso hacia un objetivo común.


Una de las tareas de nuestra próxima misión es descubrir cómo mantener impolutos los ambientes extraterrestres. Cuando buscamos rastros de vida en otros planetas, necesitamos asegurarnos que no contaminemos esos mundos con nuestras marcas biológicas. Esto también aplica cuando traemos muestras para ser estudiadas en la Tierra. Uno de los objetivos de Amadee-20 es estudiar el proceso de trabajo para la detección de vida y hacer experimentos de contaminación. Este será un día de campo para la microbióloga en mí cuando recorra el terreno rocoso del Néguev.


Algunas veces mientras estoy sentada en la mesa de mi cocina en mi día libre leyendo malas noticias acerca del calentamiento global, el incremento del nacionalismo en el mundo y la violencia desenfrenada, me preocupa que no sobrevivamos como especie. Sin embargo, siendo una astronauta analógica en un equipo de profesionales provenientes de entornos muy diversos me da gran esperanza. Si trabajamos juntos, las generaciones futuras pueden tener éxito en superar los límites a los que estén expuestas, sus diferencias y hostilidades para construir un mundo en el cuál todos puedan vivir en paz. Mirando a mis hijas, sé que debemos intentarlo y me hace feliz el trabajar en algo que algún día tendrá un impacto profundo en nuestra carrera espacial.


En algunas años una visera de astronauta no se cerrará en el desierto del Néguev, sino en una planicie o valle en Marte. Cuando vea este momento histórico en la televisión con mi familia y amigos, estaré profundamente orgullosa de haber contribuido a que esto ocurriera, y miraré con asombro el inesperado giro de eventos que me llevó a convertirme en astronauta.


Continuará…


La ilustración es de artista Naomi Davies. La traducción al español es de Martha Irene Saladinoy editada por Iván Eric Velazquez Nava.


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